Para estudiar las raíces sociales de
la religión, debemos empezar con la revisión de la historia de la sociedad, con
su respectivo análisis y síntesis, a la luz del materialismo dialéctico e
histórico, ligados en los modos de producción: comunista primitiva, esclavista,
feudalista, capitalista y comunismo científico. Cabe señalar, que no basta con
el estudio de sus raíces sociales, sino con el estudio de sus raíces
gnoseológicas, porque se complementan, porque lo uno necesita del otro. Esta
vez, vamos a tratar brevemente sus fuentes o raíces sociales y gnoseológicas de
la aparición de la religión, cuyo principio fue en la sociedad primitiva, en
donde ella se presenta, como una de sus formas terrenales; animatismo, animista,
magia y totemismo, mas no así, en su forma supraterrenal, o religión
propiamente dicha.
Palabras
claves: Religión,
raíces sociales, raíces gnoseológicas
INTRODUCCIÓN
La religión nace
dentro de la sociedad comunista primitiva, pero para determinar cuándo surgió,
es de imperiosa necesidad hacer el estudio en su interrelación e interacción con
algunas ciencias, con las cuales ayudarán a comprender las verdaderas raíces de
la religión. Por eso, Sujov (1968) afirmaba, que para resolver
dicho problema debemos empezar con la participación conjunta de la
antropología, arqueología y etnografía, con lo cual ayuda a comprender una serie
de problemas relacionadas a la sociedad.
La antropología,
como ciencia que estudia el origen, transformaciones y desarrollo físico de los
hombres, se basa bajo ciertas condiciones en que transcurre la vida de la
sociedad. La etnografía como proceso sistemático de aproximación a una
situación social, se interesa por lo que la gente hace, cómo se comporta, cómo
interactúa; se propone descubrir sus creencias, valores, etc. La arqueología
nos proporciona cantidad de información a través de monumentos, cerámicas y
documentos que sobreviven hasta la actualidad.
El animatismo como
base para desdoblar el mundo del mas acá y del mas allá, originó la primera
forma de religión, el animismo, luego la magia, posteriormente el totemismo, hasta
la finalización de la sociedad primitiva. Además, cabe mencionar que dicha
sociedad no existía clases sociales, menos la explotación del hombre por el
hombre, su educación era espontánea y aclasista.
Por último, una de
las fuentes sociales fundamentales de la religión, fue la impotencia del hombre
frente a la fuerzas de la naturaleza, producto del bajo nivel de desarrollo de
las fuerzas productivas, lo que indica también aún más bajo en que se
encontraba el hombre y su pensamiento, su intelecto.
1. RAÍCES
SOCIALES DE LA RELIGIÓN EN SOCIEDAD COMUNISTA PRIMITIVA
Entendiendo que la
producción es ante todo, un proceso permanente de interacción entre la sociedad
y la naturaleza, el trabajo es un factor importante para que el hombre se forme
como ser social. Y es precisamente, que nos diferenciamos de los animales,
fundamentalmente por la producción de los instrumentos de trabajo, el lenguaje
articulado y el pensamiento abstracto. Dentro de los tres, Marx y Engels,
consideran como un punto de partida la producción de los instrumentos de trabajo:
“El hombre se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a
producir sus medios de vida.” (Academia Ciencias de la URSS,
1975, pp. 33-34)
Sin embargo, el
proceso de producción de los hombres no sólo crea los instrumentos de trabajo,
sino que también al elaborarlos, producen y reproducen sus propias relaciones
sociales.
En este curso la
producción se constituye en la base de la naturaleza. De modo que
históricamente de la simple utilización de los objetos proporcionados por la
naturaleza, observable no pocas veces entre los animales, el hombre primitivo
pasó a la confección de instrumentos de trabajo y éste fue el momento principal
en el surgimiento del trabajo propiamente humano. (Arauco & Moya,
s. f., p. 13)
Las fuerzas productivas
y las relaciones de producción, son dos elementos indisolublemente
interrelacionados en todo proceso de producción, donde el primer aspecto es el
elemento fundamental para influir en la naturaleza y transformarla.
Las fuerzas
productivas y las relaciones de producción son dos componentes inseparables de
la producción social, así como “el contenido determina la forma, las fuerzas
productivas determinan las relaciones de producción. A su vez las relaciones de
producción dan una cualidad social determinada al funcionamiento de las fuerzas
productivas.” (Academia Ciencias de la URSS,
1975, p. 62)
Para ingresar al
estudio de una de las formas de religión, y posteriormente religión,
propiamente dicha, muchos estudiosos del tema comprendieron que los datos
otorgados por la ciencia de la arqueología, etnografía y arqueología son de
pronto, una gran ayuda para explicar científicamente la esencia de la raíces de
la religión.
La Arqueología,
que estudia los monumentos materiales del pasado, los instrumentos de trabajo y
aún ciertos vestigios de origen natural; esos monumentos, esos objetos varía
con las relaciones que los hombres contraen entre sí y con la naturaleza, por
el estudio cronológico permite seguir a la sociedad prehistórica en su
evolución. (Henry, 1957, p. 39)
La etnografía como
proceso sistemático de aproximación a una situación social, se interesa por lo
que la gente hace, cómo se comporta, como interactúa; se propone descubrir sus
creencias, valores, etc. La antropología, como ciencia que estudia el origen,
transformaciones y desarrollo físico de los hombres, pero su estudio se basa
bajo ciertas condiciones en que transcurre la vida de la sociedad. (Henry, 1957)
Con todo este
conjunto de datos científicos que nos proporciona, se evidencia que la
religión, como una de sus formas, surgió en la sociedad primitiva.
2. CLASES
Y LUCHA DE CLASES
La sociedad se
encuentra dividido en clases, en grandes grupos de hombres: edad, sexo, raza,
profesión, nacionalidad, ocupación, etc. Sin embargo, estos grupos no
determinan el nivel de desarrollo socio-económico y cultural de una sociedad.
La división de la sociedad escindida en clases sociales es resultado de la
división del trabajo en el seno de una sociedad.
Por tanto, las
clases sociales son grupos de hombres que se diferencian entre sí, ante todo,
por el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado,
con relación en que se encuentran con respecto a los medios de producción, por
el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que
disponen. (Academia Ciencias de la URSS,
1975)
Pero hubo una
sociedad donde se desconocía clases sociales, la sociedad comunista primitiva,
cuya base de las relaciones de producción es la propiedad social sobre los
medios de producción, no existía la propiedad privada, no había explotación del
hombre por el hombre, tenían una educación espontánea, aclasista, todos
trabajan para todos, eso generaba la solidaridad y mantener la propiedad en
común.
Producto de la
división social del trabajo y el comienzo de las relaciones de intercambio y la
desigualdad de bienes, la organización gentilicia y tribal cedió su puesto a
una forma de comunidad humana, con característica individual, la propiedad privada, el Estado. Surge nuevas
clases sociales, las mismas que se engendraron en el seno de la sociedad
primitiva. Así nace la primera sociedad antagónica, clasista, la primera
experiencia de dos clases que entran en pugna, en lucha de clases; el
esclavismo (esclavos y esclavistas), posteriormente el feudalismo (siervo y el
señor feudal, el amo), luego el capitalismo (proletariado y la burguesía). En
el socialismo también existe clases sociales, pero con tendencia a su
desaparición, abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción,
donde se construye las bases para la construcción de la sociedad comunista.
3. FORMAS
DE RELIGIÓN EN LA COMUNISMO PRIMITIVA
3.1. Animatismo
La
forma mas temprana de religión fue la fe en la existencia de almas y espíritus
(animismo), y surgió en la primera formación económico-social, llamada sociedad
primitiva o comunismo primitivo, pero gracias a ciertas condiciones, donde el
hombre primitivo consideraba a las cosas, los objetos como seres vivos, llamada
por L. Y. Shternberg, el animatismo.
En
esta etapa, el hombre primitivo no distinguía entre lo orgánico y lo
inorgánico. Más bien éste figuraba a la realidad circundante como seres
orgánico, vivos. Shternberg, realizó trabajos en Siberia, referido a las
creencias animistas: “Cuenta que los guilliaki (nivji) del rio Amur le aseguraron
numerosas veces que una roca que se alzaba en el mar, no lejos de la costa,
había llegado de lejos, del norte, después de haber reñido con su hermana.” (Citado por Sujov, 1968, p.
36). Lo anecdótico es, que el propio Shternberg
observó que “en aquellas latitudes los enormes bloque de piedra que trasladan
los témpanos de hielo empujados por la corriente marítima, lo que para él
quedaron claros los motivos que habían dado lugar a semejante mito”. (Cita encontrada en Sujov,
1968, p. 37)
También
Sujov (1968, p. 37) recoge de V. G. Bogaraz, lo
siguiente, respecto del animatismo:
Las piedras, los
árboles, las colinas o las nubes y también los fenómenos de la naturaleza (el
viento, la lluvia, etc.), se consideran vivos (…). El objeto se mueve; por
consiguiente está vivo. Exactamente igual, el hombre primitivo convierte en
seres animados a los árboles que susurran, al viento que sopla, a la piedra,
que durante tiempo permanece tranquila en su sitio, pero que puede hacer
tropezar a quien pase junto a ella; a los lagos, los ríos y arroyos y a las
colinas que se elevan sobre la llanura y proyectan su sombra sobre ella.
En
consecuencia, Shternberg, en su libro La
religión primitiva a la luz de la etnografía, nos presenta determinadas
premisas para la existencia de la fe, como una de sus primeras formas de
religión, pero no religión propiamente dicha; animatismo, que “consiste en
considerar todas las cosas de la naturaleza como seres vivos, semejantes al
hombre (…) vivificación general de la naturaleza” (Citado por Sujov, 1968, p.
37)
También
el inglés Marett, afirma que:
El animismo ha
sido precedido por un período caracterizado por el animatismo: el hombre
primitivo, bajo el imperio del miedo permanente en el cual sufría, atribuía a
las cosas una fuerza inmanente y misteriosa. La creencia en los espíritus
habría sido precedida, por tanto, por una creencia en un poder temible,
impersonal, desnudo de todo carácter físico, pero estar, sin embargo, vinculado
a ellos de una manera permanente, durable. (Henry, 1957, p. 47)
Del
conjunto de estos datos se obtiene la prueba de que la religión nació en la
época arcaica, en la época del comunismo primitivo, cuya existencia ha sido
probada en la etnografía clásica también por Lewis Morgan. Marx hacía
referencia que, “Ese comunismo primitivo era de tipo cooperativo y resultado,
no de la socialización de los medios de producción, entonces tan rudimentarios,
tan raros, sino de la debilidad –ante la naturaleza, de los individuos
aislados.” (Citado por Henry, 1957, p.
40)
El
desarrollo de la ciencia, opacó las intenciones de muchos estudiosos
intelectuales idealistas burgueses, quienes planteaban que la religión es
propia del hombre desde sus comienzos. O sea, que la ciencia refuta y rechaza
categóricamente la posibilidad del fenómeno religioso y el hombre aparecieran
simultáneamente.
Sin
embargo, existe cantidad de editoriales y volúmenes de libros, que se ofrecen desinformar
y desacreditar a sus opositores. Por ejemplo Del Castillo en el prólogo de su
libro, Historia de las religiones
advierte lo siguiente: “En nuestro mundo desquiciado e invadido por el
materialismo, la recapitulación de los valores espirituales de la humanidad es
una necesidad perentoria.” (Cid, Riu, & Del Castillo,
1965, p. 7)
Asimismo,
Cid, Riu, & Del Castillo
(1965, p. 31) define a la religión como:
Un sistema en que
el hombre reconoce la existencia de uno o varios seres espirituales superiores,
que organizan y dirigen el mundo e impone ciertas reglas a los humanos, que
éstos deben respetar bajo pena de duros castigos (…) En la religión, el hombre
por sí mismo no es nada, está a merced
de la divinidad con la que se relaciona y une.
Asimismo,
el controvertido intelectual Fernando Savater, en su reciente obra Los diez mandamientos del siglo XXI,
asume que “Los diez mandamientos forman parte de la humanidad desde hace siglos
y, en mayor o menor medida, han acompañado con sus conceptos el desarrollo de
más de la mitad de la civilización.” (Savater, 2015, p. 10)
Para
el escritor y filósofo Marcos Aguinis, refiriéndose al primer mandamiento
(Amarás a dios sobre todas las cosas), afirma que:
El monoteísmo ha
sido un avance prodigioso de la humanidad hacia niveles de abstracción que no
existían hasta ese momento (…) un dios celoso que no aceptaba competencias. De
manera que el monoteísmo significó dos cosas contrapuestas: una muy positiva
que era un progreso espiritual y otra muy negativa que fue el progreso de la
intolerancia. (Citado por Savater, 2015, p.
20)
El
problema es que no está claro, sobre el establecimiento de la etapa en que
surgió la religión. Sin embargo, la religión nació en la comunidad primitiva,
pero se desconoce exactamente la fase en que se originó ella. Luego, después de
un largo proceso de desarrollo del hombre, surgió el fenómeno religioso y no paralelamente.
Henry (1957, p. 40), manifestaba al respecto:
“Del conjunto de datos se obtiene la prueba de que la religión nació en la
época arcaica, en época del comunismo primitivo, cuya existencia ha sido
probada en la etnografía clásica por L. H. Morgan.”
Por
tanto, denominamos animatismo a todo objeto de la naturaleza que se halle en
movimiento, tiene vida, parecido al hombre, y tiene su propia alma, su propio
espíritu las cosas.
3.2. Animismo
Aunque
el animatismo no es aún una forma de religión, dado que no existe desdoblamiento
del mundo real, un mundo del más allá y un mundo del más acá, el terrenal con
el extraterrenal o supraterrenal, pero es el camino a crearla; son sus bases,
sus premisas de ciertas condiciones, para darle l gran paso al llamado,
animismo, como una forma de religión, hasta la descomposición final de la
sociedad primitiva.
La religión
comienza con el animismo, el cual se caracteriza porque tras las cosas de la
realidad se oculta, según el hombre primitivo, la actividad de numerosas almas
y espíritus, que pueden serles favorables o desfavorables al hombre, y a los
cuales, mediante determinadas acciones, se les puede inclinar a favor de unos
o, por el contrario, predisponerles en su contra. (Sujov, 1968, p. 38)
Una
vez más, la ciencia da muestra que la religión no nació con el hombre.
Ninguna forma se
debe pretender que la religión haya nacido con el hombre y haya existido desde
la horda primitiva; eso sería retomar de un modo torcido la tesis, cara a los
idealistas, del innatismo del sentimiento religioso, o la de la revelación,
cara a los teólogos. (Henry, 1957, p. 40)
Por
tanto, la definición científica de religión la encontramos en la obra Anti-Dühring:
La religión no es
más que el reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes
externos que dominan su existencia cotidiana: un reflejo, en el cual las
fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas. En los comienzos de la historia
son las fuerzas de la naturaleza las primeras en experimentar ese reflejo, para
sufrir luego, en la posterior evolución de los distintos pueblos, los más
complejos y abigarrados procesos de personificación. (Engels, 1968, p. 313)
Al
respecto, cuando Engels habla de la religión como un “reflejo fantástico”,
inmediatamente inferimos que la religión es un mito.
El mito es un
reflejo fantástico de la realidad en la conciencia primitiva, encarnado en la
creación popular característica de la Antigüedad. El mito es una narración que
nace en las etapas tempranas de la historia y cuyas imágenes fantásticas
(dioses, héroes legendarios, acontecimientos, etc.), marcaron un intento de
sistematizar y explicar diversos fenómenos de la naturaleza y sociedad. (Rosental, 2005, p. 418)
Sin
embargo, el historiador rumano Mircea Eliade, en su obra Mitología y realidad, afirmaba que gracias al mito, la vivencia es
una realidad, donde nos desarrollamos, y su existencia hasta la actualidad es
producto de fuerzas sobrenaturales. Es decir, que la religión lo considera
hasta el punto de ayudarnos a explicar quiénes somos, fuente de fuerza, de
supervivencia que nos ayuda en la vida. Tal parece, que Eliade no quiere
desmitificar, sino vivir con la mitología.
El mito cuenta una
historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo
primordial, el tiempo fabuloso de los ‘comienzos’. Dicho de otro modo: el mito
cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales, una realidad ha
venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosmos, o solamente un
fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una
institución. (Citada por Ortega, 2013)
La
práctica y el pensamiento contemporáneo nos enseñan, que nosotros intentamos
vivir sin mitos, de sujetarnos a atenernos que nos enseña la ciencia, la razón,
y sólo a partir de ello, tenemos conciencia de sí mismos y lo que hacemos, pero
bajo ciertas leyes de la naturaleza y sociedad, las mismas que debemos superar.
Fue
la impotencia, la incapacidad de explicarse de los fenómenos de la naturaleza
que se presentaba, sus raíces, el origen de la religión.
El bajo nivel de
las fuerzas productivas que motiva esta impotencia, fue la principal fuente
social de la religión en la sociedad primitiva. Al depender de las fuerzas
naturales, surge por vez primera imágenes fantásticas, donde las fuerzas naturales
se convierten en una posición sobrenatural. (Sujov, 1968, p. 36)
Al
respecto, Lucien Henry citando a Marx, indicaba, que en esta sociedad no
existían clases sociales y que dependían fuertemente de los fenómenos de la
naturaleza.
En esta sociedad
que no estaba dividida en clases sociales, el hombre, ligado muy fuertemente a
la comunidad, carecía aún de madurez individual y no había roto todavía el
cordón umbilical que lo ligaba a sus congéneres; también se sentía impotente
frente a las fuerzas enormes, aplastantes de la naturaleza, y es de esa imperfección
nació la religión. (Henry, 1957, p. 40)
La
primera forma de temprana de la religión fue que dentro de las cosas materiales
se encontraban su alma, su espíritu, que influían sobre el que hacer del hombre
primitivo.
Basada en la creencia
en que las almas y espíritus influyen sobre la vida de las personas y los
animales, sobre los objetos y fenómenos del mundo circundante. Las representaciones
animistas surgieron en la sociedad primitiva. El hombre primitivo se imaginaba
que las cosas, plantas, animales tenían su propia alma. (Rosental, 2005, p. 15)
En
las condiciones que se desarrolló el hombre primitivo, la religión fue
consecuencia de la lucha contra la naturaleza y el carácter de las fuerzas
productivas. Esta debilidad e impotencia ante los fenómenos de la naturaleza,
condicionada por el bajo nivel de desarrollo de la producción social, era un
fenómeno social, el cual tuvo como producto, por vez primera las condiciones
para que surgiese el fenómeno religioso.
Pero
las relaciones de producción de la comunidad primitiva, de colaboración y de
ayuda mutua, no constituían la fuente social de la religión, y asimismo estas
relaciones de producción son el resultado del débil desarrollo de las fuerzas
productivas.
La
estructura de la base económica del comunismo primitivo, estaba orientada a la
propiedad colectiva de los medios de producción, no existía clases sociales, ni
la explotación del hombre por el hombre, practicaba una educación espontánea, y
la distribución de la riqueza estaba en beneficio de los todos los miembros de
la sociedad.
Hubo
y existe hasta la actualidad, posiciones de estudiosos burgueses, de embellecer
el papel, importancia y el trabajo de la religión para desarrollar y mejorar
las condiciones de vida desde los comienzos de la historia de la humanidad
hasta la actualidad. Por ejemplo, Sujov (1968) parafraseando al francés
Mallver, menciona: “los enormes méritos de las religiones antiguas para con la
humanidad” (p. 40); asimismo indica que “durante
la infancia de la humanidad, la religión ejerció una influencia altamente benéfica.
Constituía entonces el órgano fundamental del progreso, y sin ella la humanidad
seguirá hundida en la barbarie.” (p. 40). También cita a F. Brentano,
quien afirma que “la religión proporciona al hombre la máxima felicidad.” (p. 40)
De
igual manera encontramos en Henry (1957, p. 43) citando a Tylor, la siguiente
expresión:
Bajo el nombre de
animismo, me propongo estudiar la doctrina de los ‘seres espirituales’,
creencia que es la esencia misma de la filosofía espiritualista, en tanto
opuesta a la filosofía materialista. La inteligencia, en un estado de cultura
poco avanzado, parece sobre todo preocupada por dos categorías de fenómenos
biológicos; primero: lo que constituye la diferencia entre un cuerpo vivo y un
cuerpo muerto, la causa de la vigilia, del sueño, de la muerte, de la
enfermedad; luego, la naturaleza de las formas humanas que aparecen en el sueño
y en las visiones. De ahí, esta inducción de que en cada hombre hay una vida y
un fantasma.
La
intención de los intelectuales burgueses es darle importancia y significado de
la religión, en su desenvolvimiento del hombre frente a la sociedad y
naturaleza. Quieren dar a conocer, pero sin un fundamento científico, que este
fenómeno es innato y nació junto con el hombre. Pero esto es totalmente falso,
escribía Lenin:
En realidad, no
fue la idea de Dios la que refrenó el ‘individualismo zoológico’ sino que lo
refrenaron la horda y la comunidad primitivas. La idea de Dios, ha adormecido y
embotado siempre los ‘sentimientos
sociales’, sustituyendo lo vivo con la carroña, ha sido siempre la idea de la esclavitud (de la esclavitud peor, sin
salida). La idea de Dios jamás ha ‘vinculado al individuo con la sociedad’,
sino que ha maniatado a las clases oprimidas con la fe en el carácter divino de los opresores. (Lenin, 1973, p. 47)
Asimismo,
existen muchos que dicen llamarse marxistas o izquierdistas, ateos, que a la
larga, son inconsecuentes en su materialismo, tales como Ludwing Feuerbach,
Eugenio Dühring, Fernando Savater, entre otros, cuyo objetivo no luchan en contra
la religión, sino luchan a favor de él, luchan para renovarla y reconstruirla.
Por
último, así como el hombre primitivo consideraba que los animales tenían alma,
conocido como animismo, también debemos tener en cuenta, que durante su
predominio, se conservaban o existían aún rezagos del animatismo. Porque no del
todo, y de una buena vez, desparece, sino que se conservan todavía aún, algunas
características del dominio anterior.
3.3. Magia
Plantear
la magia, como una de las otras formas de religión no es analizarlo
independientemente, sino ella se halla íntimamente ligado animismo y al
totemismo, y que al mismo tiempo la refuerza. Es decir, la magia influye y la
complementa al animismo, y ambas constituyen el principio base de la religión,
pero no religión propiamente dicho, sino como forma de religión u orígenes de
las raíces de la religión.
Al
respecto, Henry (1957) afirma sobre las primeras
formas de religión:
Tanto el
animatismo, como el animismo y como la magia solo las formas primarias de la religión, como lo
demuestra el estudio de los datos prearqueológicos y prehistóricos. Las más
antiguas tumbas conocidas que testimonian una creencia religiosa es un espíritu
o en un alma, se remontan a la época musteriense (hombre de Neanderthal
enterrado con sus armas de sílex). (p. 63)
Luego
la magia, decía Henry (1957, p. 64), es un “elemento activo,
conjunto de acciones que procede del mismo desdoblamiento del mundo y que
testimonia la creencia, sea en una eficacia del contacto, sea en una eficacia
de los aparecido.”
Efectivamente,
participar en una danza alrededor de un símbolo de la presa, que requiere
satisfacer su necesidad, ayuda a la caza, lo que no es otra cosa que anticiparse a lo real.
El juego de la
caza ayuda a la caza (…); el simulacro y el símbolo equivalen a la realidad.
Los australianos, antes de partir a la búsqueda del canguro, danzan
religiosamente alrededor del dibujo que representa esta presa tan codiciada.
(…) por ejemplo: si se quiere que el niño sea un pescador, se coloca el cordón
umbilical en una piragua. (Henry, 1957, pp. 64 - 65)
Por
tanto, plantea Henry (1957, p. 65), “la magia es esencialmente
religiosa, así como la religión es esencialmente mágica”. Queda claro, que no
podemos negar los elementos mágicos que contienen las religiones y
definitivamente evitamos disolver el vínculo entre la magia y el animismo,
entre el cristianismo, islamismo, judaísmo, etc.
Esta
forma religiosa, impide el desarrollo de la ciencia, motiva la explicación de
los fenómenos naturales, desde la superstición, la fantasía, el mito de los
procesos reales; concluyendo que todo está dado por la mano de un ser, de un
hombre, de un ser divino, porque los seres terrenales somos incapaces de
realizar tales actos.
El
desenvolvimiento fantástico y dogmático de una técnica ilusoria, la magia, que
refuerza el animismo, especialmente cuando el hombre, es tentado a interpretar
todo proceso natural como resultante de la acción de una persona, de un
espíritu; así el alma determina ante sus ojos todo ser, todo fenómeno, así como
toda evolución.
La
magia se presenta a la luz de los resultados. Por un lado, la magia positiva, y
por otro la magia negativa. La primera, es un acto bueno para el hombre, Por
ejemplo, danzar alrededor de un símbolo cuya presa se hará realidad; es decir, si
llamamos a algún fenómeno natural conseguiremos lo codiciado. La segunda,
llamada también tabú, corresponde a ciertas conductas prohibidas que deben
impedir hacer algo, para evitar su desgracia. Así, en la actualidad se muestra,
cómo a los judíos les está prohibido comer carne de cerdo, los cristianos
evitan comer carne roja en ciertos días festivos, etc., pero su origen es que
eran tótems. Cabe indicar, que la magia negativa se presenta generalmente en el
aspecto alimenticio y pocas de otro orden, por ejemplo, que las mujeres
evitarían acercarse a una embarcación, ni tomar la silla de un hombre, ni
preparar los platos en un fuego encendido por un hombre, etc. La mayoría de
estos tabús, se dirigían más a las mujeres, que a los varones
La
lista de tabús correspondiente a las prohibiciones de matar y comer animales,
se fundamenta en el totemismo.
3.4. Totemismo
El
totemismo como fuente también de la forma de religión, se halla referido al
“culto de los antepasados bajo la forma de animales o muy raramente de plantas,
representa por tanto la ideología religiosa que corresponde a relaciones
económicas ya complejas.” (Henry, 1957, p. 62)
El
totemismo se encuentra relacionado de rendir ceremonias de nacimiento y muerte
de ciertos animales. En algunos lugares de Austria, quedan rezagos, cuando se
observa llevar luto se ha visto el “cadáver de un animal tótem; se lo entierra
con ceremonias, costumbre que puede persistir aún cuando la estructura de la
sociedad haya desaparecido y el totemismo concluido.” (Henry, 1957, p. 70)
No
obstante, Lévi- Strauss presenta su crítica a los defensores del totemismo,
empezando de Malinowski y Durkheim. Por un lado, “Malinowski admitía esta
posibilidad reconociendo la realidad de esta institución objetiva. Trata de
recuperar la unidad del totemismo, a través de generalizaciones, pero sin
fragmentarlo en entidades distintas, otorgándole coherencia interna.” (Cucchetti & Mellado,
2008). Émile Durkheim, sostenía de forma
similar a Malinowski:
El totemismo es
tanto el nombre del clan como su emblema; el mismo ocupa un lugar de privilegio
en la vida social de los grupos clánicos, permitiendo su continuidad. Por lo
tanto, es el emblema y el nombre lo que necesitan estos grupos para subsistir.
Por esta razón, el tótem no puede ser más que un signo arbitrario, aquello que
cualquier sujeto puede concebir con facilidad. Los animales y las plantas se
hallan presentes en la vida de los primitivos y son fáciles de significar. (Cucchetti & Mellado,
2008)
Por
ello Lévi-Strauss, agrupa su crítica, tanto a Malinowski y Durkheim indicando
que: “su teoría parte de la necesidad y culmina en un recurso al sentimiento”
(Lévi- Strauss; 1997: 106)
Así
como Malinowski, Durkheim y otros, que aparentan luchar contra la religión,
hacen el papel sutilmente, de sacar a la concepción religiosa por la puerta,
pero la regresan por la puerta; por tanto, sirven de caballo de batalla, como por
ejemplo a Lévi-Strauss, llenar la crítica a la concepción opuesta.
Pero
Marx, hizo las observaciones y críticas como Durkheim: “Olvida analizar las
bases materiales de la sociedad, sus contradicciones internas, las relaciones
entre aquella base y las famosas ‘realidades mentales superiores’.” (Citada por Henry, 1957, p.
51)
Kreglingerf
afirmaba lo siguiente, sobre el alcance que tienen los tabús hacia los hombres
El hombre de un
clan totémico cuida normalmente a su pariente animal y evita comerlo. Es decir,
que las ceremonias que él organiza y que le suministran la alimentación
indispensable, permiten a los miembros de la tribu saciar su hambre; sólo los
propios cazadores se abstendrán de consumir la víctima de sus esfuerzos. Así,
en las sociedades totémicas, cada uno depende del otro para la conquista de su
alimentación; son vastas cooperativas donde cada uno se ocupa de la
alimentación de todos los demás y él mismo no puede tocar más que los alimentos
adquiridos por clase distintos al suyo. (Citado por Henry, 1957, p.
73)
El
tabú es elevado a la sociedad, al hombre. La muerte de algún miembro de la
familia, se entraña ceremonias con la carne del tótem, por ejemplo dar la hija
a un miembro de otro clan, significa asegurar otra especie de alimentación.
En
consecuencia, el totemismo, sostiene Rosental (2005, p. 604) como:
Una de las formas
iniciales de la religión de la sociedad primitiva (…) lo fundamental del
totemismo estriba en la creencia en un origen común y en la afinidad
consanguínea de un grupo de personas con una determinada especie de animales,
de plantas, de objetos o de fenómenos.”
4. RAÍCES
GNOSEOLÓGICAS DE LA RELIGIÓN EN SOCIEDAD COMUNISTA PRIMITIVA
Las
causas que motivaron la existencia de la religión no sólo son sus raíces
sociales, sino también sus raíces gnoseológicas. Las raíces sociales y gnoseológicas de la religión se encuentran
estrechamente unidad.
¿Dónde
detectamos o encontramos sus raíces gnoseológicas de la religión? La respuesta
acertada lo plantea Sujov (1968, p. 110): “Las raíces gnoseológicas de
la religión tienen por base el conocimiento humano, vivo, poderoso y
omnipotente, que se realiza según leyes determinadas.” Pero no es cualquier ley,
sino corresponden a leyes del pensamiento, las cuales reflejan la realidad
objetiva en la conciencia del hombre.
Entonces
la religión es un producto de la actividad del pensamiento humano lógico y no
alguna actividad prelógica, toda vez que no existió semejante forma de pensar.
Por eso, “es la actividad del pensamiento lógico, y no del prelógico, lo que da
lugar a la religión.” (Sujov, 1968, p. 113)
Nuestra
propia percepción, nuestra observación de la realidad puede ser errónea,
equivocada. Por ejemplo, cuando observamos el amanecer, afirmamos lo siguiente: “el sol está saliendo”, pero la ciencia demuestra, que es
producto del movimiento constante de rotación y traslación de la globo
terráqueo.
Por
consiguiente, decía Sujov (1968, p. 119), “la percepción equivocada de
la realidad constituye una de las premisas gnoseológicas de su reflejo
equivocado en la conciencia del hombre. Por su parte, la toma de conciencia
equivocada ayuda a la percepción errónea.”
La
imaginación, la fantasía es otra propiedad o atributo que tiene el hombre en su
actividad mental, donde ayuda a prever, anticiparnos mentalmente al futuro. Y,
gracias a la imaginación el hombre es capaz de separar su propia actividad
mental de su base material, haciéndola aparecer como inteligencia divina, lo
que conduce a la religión.
Por
tanto, “gracias a la imaginación puede surgir la idea del minotauro, monstruo
con cuerpo de hombre y cabeza de toro, y de los gritos, animales fabulosos con
cuerpo de león y cabeza y alas de águila” (Sujov, 1968, p. 121).
En
la antigüedad el griego Jenofonte sostenía lo siguiente: “Si los toros y los
leones tuvieran manos que les permitiera crear, como los hombres, obras de
arte, también se habrían dedicado a representar a los dioses y darles a sus
cuerpos las mismas formas que poseen ellos” (Citada por Sujov, 1968, p.
117). A raíz de ello, Lenin plantea
“Dioses a imagen del hombre” (Citada por Sujov, 1968, p.
117)
5. DISOLUCIÓN
DE LA SOCIEDAD PRIMITIVA
En la comunidad
primitiva, las relaciones eran reguladas por la fuerza de la costumbre, por los
hábitos, etc. No existía la explotación del hombre por el hombre, dado que no
cabía la propiedad privada. No quedaba excedente alguno, porque los escasos
productos que conseguían eran consumidos por todos y en día. Por tanto, no
había necesidad de un instrumento de coerción, El Estado, toda vez que los
ancianos dirigían el reparto de los productos, así como su búsqueda. Es decir,
el gobierno, la autoridad era ejercido colectivamente o se encargaba a los
ancianos mas respetables, para su orientación y sugerencias, por su amplia y sabia
experiencia.
Sin embargo, “el
cultivador, gracias al ganado, ve crecer la productividad de su trabajo en
cantidad enormes y la cooperación primitiva, al hacer inútil, tendió a
disolverse después de haber sido momentáneamente reforzada.” (Henry, 1957, p. 80)
El incremento
productivo se explica, por la necesidad y el deseo de aliviar el trabajo y de
disponer de reservas para hacer frente a las calamidades naturales,
perfeccionando los instrumentos y los hábitos de trabajo, pero al desarrollar
los instrumentos de trabajo, los hombres al margen de su voluntad preparaban
una transformación radical de la sociedad; el paso de la comunidad primitiva al
esclavismo, ya que las fuerzas productivas con su desarrollo, exigían nuevas
relaciones de producción. (Arauco & Moya,
s. f., p. 35)
Con el tiempo, la
administración gentilicia se convirtió en una contradicción con las nuevas
condiciones materiales, producto de elevadas formas de la división del trabajo
y la propiedad privada de los medios de producción. Por ello, precisaba Engels
en su obra El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado, que el régimen gentilicio “fue destruido por
la división del trabajo, que dividió la sociedad en clases, y reemplazado por
el Estado.” (Citada por la Academia
Ciencias de la URSS, 1975, p. 156)
6. CONCLUSIONES
La premisa para el
surgimiento de una de las formas de religión (animismo) fue cuando los hombres
primitivos consideran todas las cosas de la naturaleza como seres vivos,
semejantes al hombre, llamado animatismo. En esta etapa no existe el
desdoblamiento del mundo en el más acá y el más allá. Esas fuerzas terrenas no
constituían aún la forma extraterrenal.
Cuando el hombre
se encuentra desdoblando el mundo de la forma terrenal a lo extraterrenal, o al
considerar la fe en los espíritus y almas, además que éstos existen con
apariencia de animales, llegan a la primera forma de religión, el animismo.
Fue la impotencia,
la incapacidad de explicarse de los fenómenos de la naturaleza que se
presentaba, sus raíces, el origen de la religión. El bajo nivel de las fuerzas
productivas que motiva esta impotencia, fue la principal fuente social de la
religión en la sociedad primitiva. Al depender de las fuerzas naturales, surge
por vez primera imágenes fantásticas, donde las fuerzas naturales se convierten
en una posición sobrenatural.
El surgimiento de
la religión, no sólo es producto de la debilidad del hombre primitivo en su
lucha contra la naturaleza, sino también del desarrollo intelecto en dicha
etapa. Y, como resultado de la división del trabajo: en intelectual y físico,
da lugar a la división del trabajo, y comienza la primera forma de explotación
y sociedad clasista, un nuevo régimen llamado, esclavista.
La percepción
equivocada de la realidad constituye una de las premisas gnoseológicas de su
reflejo equivocado en la conciencia del hombre. Y, gracias a la imaginación el
hombre es capaz de separar su propia actividad mental de su base material,
haciéndola aparecer como inteligencia divina, lo que conduce a la religión.
Si la religión no
nació con el hombre, porque estuvo condicionada históricamente de ciertas
circunstancias sociales, entonces no es eterna. Por consiguiente, la religión
gradualmente tendrá que extinguirse, desaparecer, dado que hubo un tiempo que
el hombre vivió, sin la necesidad de religión y menos de un Estado. Sólo
quedará recuerdos en los libros, como algo histórico.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Academia Ciencias de la URSS.
(1975). Fundamentos de filosofía marxista - leninista (Vol. II). Moscú:
Progreso.
Arauco,
T., & Moya, N. (s. f.). Materialismo Histórico. Huancayo:
Instituto de Investigación y Difusión Pedagógica JCM.
Cid,
C., Riu, M., & Del Castillo, A. (1965). Historia de las religiones.
Barcelona: Ramon Sopena, S. A.
Cucchetti,
H., & Mellado, M. V. (2008). Estructuralismo y religión: Lévi-Strauss y el
análisis de la vida religiosa.
Engels, F. (1968). El Anti-Dühring. La subversión de la ciencia
por el señor Eugen Dühring
(Segunda Edición). México: Grijalbo.
Henry,
L. (1957). Los orígenes de la religión (Segunda, Vol. 23). Buenos Aires:
Claridad.
Lenin,
V. (1973). Acerca de la religión (Tercera edición). Moscú: Progreso.
Ortega,
P. por M. V. (2013). Mito y realidad. Mircea Eliade. Recuperado a partir de http://lecturasdeunfilosofo.blogspot.com/2013/07/mito-y-realidad-mircea-eliade.html
Rosental,
I. (2005). Diccionario filosófico. Lima: Huascarán.
Savater,
F. (2015). Los diez mandamientos del siglo XXI. Lima: Penguin Random
House.
Sujov,
A. D. (1968). Las raíces de la religión. México: Grijalbo.