La ideología
religiosa en la fase inferior – el socialismo – del comunismo, continúa
existiendo “…ya que las causas – manifestaba Sujov (1968:96) – que motivan
dicha existencia todavía no han sido totalmente eliminadas. Sin embargo, van
desapareciendo paulatinamente, a medida que la sociedad avanza por la senda del
socialismo y el comunismo. La edificación del comunismo en todos los frentes
crea las condiciones para superar definitivamente la ideología religiosa.”
El hombre en la
sociedad sin clases – el comunismo – es dueño y tiene un dominio de la
naturaleza, como resultado que en el socialismo se amplía el desarrollo de las
fuerzas productivas. Cuya producción beneficia a la mayoría de las personas.
“Naturalmente, no se puede considerar que en la fase del socialismo se haya
conseguido el completo dominio del hombre sobre la naturaleza. No existe aún
una total garantía contra las catástrofes, como son, por ejemplo, las sequías,
las inundaciones, etc. Ello dificulta en cierto grado la superación de los
prejuicios religiosos.” Sujov (1968:97)
En la sociedad
soviética, antes de la caída del muro Berlín, Lenin (1973:8) decía: “Nuestro
programa se basa en una concepción científica del mundo, precisamente en la
concepción materialista. Por eso, la explicación de nuestro programa comprende
también, de modo necesario, la explicación de las verdaderas raíces históricas
y económicas de la niebla religiosa. Nuestra incluye obligatoriamente la
propaganda del ateísmo y una de las ramas de nuestra labor de Partido debe
consistir hoy en editar las correspondientes publicaciones científicas que con
tanto rigor ha prohibido y perseguido hasta ahora el Poder autocrático-feudal
del Estado.”
Con la existencia
del sistema capitalista en el mundo, va a generar cierto recrudecimiento de la
fe religiosa, es decir sigue siendo un peligro la vida países capitalistas,
quienes trataran en lo posible de recuperar sus medios de producción perdidos,
producto de la revolución del proletariado. “La existencia del sistema
capitalista influye seriamente en el recrudecimiento de los prejuicios
religiosos, influencia que no se reduce a la esfera puramente ideológica.”
Sujov (1968: 99) Sin embargo, la influencia del régimen capitalista será
transitoria pero dura de aplastarlo. Con presencia del proletariado en
conquistar el poder en los países capitalistas, estará debilitando más y más su
poderío a nivel mundial. “…la influencia del sistema capitalista es temporal y
transitoria, ya que se va debilitando a medida que una serie de países se
desprenden del sistema capitalista y adoptan del modo socialista de desarrollo,
y a medida que se amplía el movimiento obrero y de liberación nacional y se
hunde el sistema colonial.” Sujov (1968:100)
“El proletariado
revolucionario – recordaba Lenin (1973:10) – conseguirá que la religión sea
realmente un asunto privado con respecto al Estado. Y en este régimen político,
limpio del moho medieval, el proletariado librará una lucha amplia y abierta
para suprimir la esclavitud económica, fuente auténtica del embaucamiento
religioso de la humanidad.” En las condiciones que vive el socialismo, la
religión seguirá opacando la conciencia de las personas. Para ello, la tarea
importante es continuar con la propaganda atea, pero bajo una explicación
científica, oponiéndose así los datos científicos a los dogmas religiosos. Por
eso Lenin (1973:23-24) replicaba: “El anarquista, al predicar la guerra contra
Dios a toda costa, ayudaría, de hecho, a los curas y a la burguesía (de la
misma manera que los anarquistas ayudan siempre, de hecho, a la burguesía). El
marxista debe ser materialista, o sea, enemigo de la religión; pero debe ser un
materialista dialéctico, es decir, debe plantear la lucha contra la religión no
en el terreno abstracto, puramente teórico, de prédica siempre igual, sino de
modo concreto, sobre la base de la lucha de clases que se libra de hecho y que
educa a las masas más que nada y mejor que nada. El marxista debe saber tener
en cuenta toda la situación concreta, encontrando siempre el límite entre el
anarquismo y el oportunismo (este límite es relativo, móvil, variable, pero
existe), y no caer en el “revolucionarismo” abstracto, verbal y realidad, vacuo
del anarquista, ni en el filisteísmo y el oportunismo del pequeñoburgués o del
intelectual liberal, que teme la lucha contra la religión, olvida esa tarea
suya, se resigna con la fe de Dios y no se orienta por los intereses de la
lucha de clases, sino por el mezquino y mísero cálculo de no ofender, no
rechazar ni asustar, ateniéndose a la máxima ultrasabia de “Vive y deja vivir a
los demás”, etc., etc.” Es decir, debemos saber luchar contra la religión, pero
desde un punto de vista dialéctico y científico, y no dejarnos llevar por
demasiada teoría, sino bajo la lucha de clases, principio que ningún hombre
comprometido con la clase más avanzada, con la clase más estrujada, y olvidada
debe olvidar: el marxismo-leninismo, luz y guía de todo investigador en los
terrenos de la naturaleza, sociedad y el mismo pensamiento humano.
Referencias bibliográficas
Engels, F. (1968). Anti-Dühring. Edit. Grijabo. Segunda Edición. México.
Lenin,
V. (1973). Acerca de la Religión. Edit. Progreso. Moscú.
Lucien, H. (1957). Raíces de la
Religión. Edit. Claridad. Buenos Aires – Argentina.
Marx, C. (1973). El Capital. Edit.
Cartago SRL. Buenos Aires – Argentina.
Rosental, I. (2005) Diccionario
Filosófico. Edición Huascarán. Lima – Perú.
Sujov,
A. D. (1968). Las Raíces de la Religión. Edit. Grijalbo. S. A. México.
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