jueves, 4 de mayo de 2017

La religión en el capitalismo

Nacen nuevas clases contrarias principales: La burguesía y el proletariado. La primera pertenece a la clase opresora capitalista, la segunda, la clase oprimida, explotada. Pero estas clases no surgieron de la noche a la mañana, sino fue creciendo ya como germen en el estado feudal.
Los medios de producción pertenecen al capitalista. Sin embargo, como éstos medios no pertenecen al obrero, éste se ve obligado a vender su fuerza de trabajo. Es decir, la sociedad burguesa, al igual que las demás sociedades antagónicas que la precedieron, se basa en la explotación del hombre por el hombre, en la propiedad privada, en la opresión de clase, en la miseria de las amplias masas trabajadoras. En la sociedad burguesa, también existen clase secundarias, tales como: los campesinos y artesanos, que “en el transcurso del desarrollo del capitalismo, éstas clases se van desintegrando, con lo cual pasan a engrosar las clases fundamentales de la sociedad capitalista: la clase capitalista y la clase obrera. Por otra parte, dentro del capitalismo la ciudad explota al campo.” Sujov (1968:84)
El carácter de la explotación burguesa exige medidas de coerción en influencia ideológica. El estado burgués es una máquina, un instrumento encargada de sofocar la resistencia popular, que a través del derecho cumple la misión de legislar normas antiobreras, contra las masas trabajadoras. Este derecho es la voluntad de la clase dominante convertida en ley.  “Pero como los procedimientos coercitivos resultan insuficientes para mantener el poder en manos de la burguesía, - fundamentaba Sujov (1968:85) - son necesarias también las medidas de carácter ideológico; una de las cuales es la difusión de la religión, cuyo objetivo en las condiciones capitalistas es consolidar el orden de las cosas existentes.”
“En los países capitalistas contemporáneos, estas raíces son, principalmente sociales. La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas trabajadoras sufrimientos y martirios mil veces más horrorosos y salvajes que cualquier acontecimiento extraordinario, como las guerras, los terremotos, etc. “el miedo creó a los dioses”. El miedo a la fuerza ciega del capital –ciega porque no puede ser prevista por las masas del pueblo-, que a cada paso amenaza con aportar y aporta al proletario o al pequeño propietario la perdición, la ruina “inesperada”, “repentina, “casual”, convirtiéndolo en mendigo, en indigente, arrojándole a la prostitución, acarreándole a la muerte por hambre: de ahí la raíz de la religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes que nada, y más que nada, sino quiere quedarse de aprendiz de materialista. Ningún folleto educativo será capaz de desarraigar entre las masas aplastadas por los trabajos forzados del régimen capitalista, y que dependen de las fuerzas ciegas y destructivas del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan a luchar unidas y organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la religión, contra el dominio del capital en todas sus formas”, se encuentra en Acerca de la Religión; Lenin (1973:21-22)
En la sociedad capitalista se desarrolla enormemente las fuerzas productivas, con respecto a los demás regímenes anteriores. La ciencia que se desarrolla con gran magnitud es la Ciencias Naturales, pero queda relegada las Ciencias Sociales. Con el enorme avance de las fuerzas productivas en esta sociedad clasista, superó la opresión que ejercían las fuerzas de la naturaleza sobre el hombre. Esta fuerza pierde su importancia de imponer el fenómeno religioso en la conciencia de los hombres, dado que la ciencia y la técnica se encuentran en su gran apogeo, para explicar científicamente las cosas que ocurren en la naturaleza. Al respecto De Gortari (1968: 16), expresaba que “Desde sus comienzos, la ciencia moderna mostró con claridad dos características muy importantes: su independencia de la teología y el contenido revolucionario de su actividad. Nacida directamente de las mismas necesidades sociales que hicieron surgir la producción mercantil en gran escala, la manufactura y la fábrica mecanizada, la ciencia se constituyó en uno de los factores que dieron mayor impulso a ese desarrollo. Y a la vez que coadyuvó a la transformación de las condiciones de la existencia humana, la ciencia moderna produjo un  cambio profundo en las maneras de pensar y, con ello, redobló su vigor como fuerza revolucionaria de la sociedad, en el dominio económico, en el campo de la política y en el ámbito cultural.”
Según la concepción de muchos representantes de la Iglesia, llegaban a la conclusión que las clases sociales siempre existió y existirán por siempre, siempre hubo hombres ricos y pobres, explotadores y explotados. Y, que por lo tanto nuestra sociedad estará por siempre dividida en clase sociales antagónicas. Estas patrañas se encuentran en 1891, donde el papa León XIII, citada por Sujov (1968: 85), escribía que: “era imposible suprimir en el mundo la desigualdad social.”, y asimismo “La historia de todos los tiempos nos enseña – escribía en noviembre de 1939 Pio XII – que siempre hubo pobres y ricos y siempre los habrá; esa es la conclusión a que nos conducen los rasgos invariables de la naturaleza humana.” Sujov (1968:85-86)
Es a través de la opresión económica de las masas trabajadoras, se engendra la opresión política, el embrutecimiento, la religión y humillación de estas clases. Par liberarse de ello, es importante luchar por su emancipación, suprimiendo y tomando por asalto la fortaleza del capitalismo. Por ello, “La opresión económica de los obreros suscita y engendra inevitablemente todo género de opresión política, de humillación social, de embrutecimiento y embotamiento de la vida espiritual y moral de las masas. Los obreros pueden conseguir una mayor o menor libertad política para luchar por su emancipación económica, pero ninguna libertad les emancipará de la miseria, el paro forzoso y la opresión mientras no sea derrocado el poder del capital. La religión es unos de los tipos de opresión espiritual que cae en todas partes sobre las masas populares, aplastadas por el trabajo eterno para otros, por la pobreza y la soledad”. Lenin (1973:5)
Tanto en el feudalismo como en el capitalismo, la clase trabajadora no fue considerada como un objeto o cosa, fue considerado como hombre, y como tal era posible la propaganda religiosa por parte de la clase explotadora. Producto de ello la clase oprimida adoptaba una ideología religiosa dentro de una sociedad basada en la explotación del hombre por el hombre, donde el explotador vive del trabajo ajeno. En ese sentido, Lenin (1973:5-6), decía que “La religión es el opio del pueblo.  La religión es una especie de aguardiente espiritual de mala calidad, en el que los esclavos del capital ahogan su figura humana, hunden sus reivindicaciones de un vida digna del hombre.”
La ideología religiosa cumple una función semejante en la sociedad feudal y burgués. En el feudalismo se produjo una revolución religiosa, lo cual originó a la creación de las religiones mundiales. Estas religiones que alcanzaron gran difusión y propaganda bajo el feudalismo continúan existiendo en la sociedad capitalista, pero con algunas modificaciones y con apariencias de nuevas variantes.
La existencia larga del cristianismo, muchos historiadores de la religión burguesa, justifican la gran labor y grandes cualidades que tuvieron. Al respecto Sujov (1968:87), se encuentra la siguiente cita: “Procedente de la profecías hebreas – escribe S. Reinach – el cristianismo era superior por su sencillez y pureza: fueron precisamente estas cualidades las que asignaron su triunfo y permitieron su existencia hasta nuestros días.”, y también cita a A. Menzies, quien señala que  “El que promulgó la religión cristiana es digno de verdadera adoración. La doctrina no desaparecerá jamás.” Sujov (1968:87), y por último hace mención: “Sus numerosas ventajas – dice F. Brentano refiriéndose al cristianismo, citado por Sujov (1968:87-88) – están tan patentes, que se podría afirmar sin más, la comparable superioridad de esta religión si no supiera que el apasionamiento en la habilidad puede cegarle a uno ante lo más fidedismo y extraordinario.”
Recordemos que el cristianismo fue en un tiempo la religión típica de la sociedad feudalista. Pero ya en la sociedad burguesa, el cristianismo se convierte fundamentalmente en la religión típica. Y, Marx (1973:92) escribía en El Capital, que la forma de religión más adecuada se “…encuentra en el cristianismo, con su culto del hombre abstracto, sobre todo en su moralidad burguesa, bajo la forma del protestantismo, deísmo, etc., el más conveniente complemento religioso.”
Entonces, el cristianismo sigue siendo en manos de la clase dominante, el instrumento ideológico, cuya misión es aplastar, oprimir a las masas trabajadoras. Una de la características  del cristianismo – continua Marx (1973:92) – es también dar “…extraordinaria importancia la doctrina del otro mundo, de los castigos en el más allá, del infierno y del paraíso. Al igual que antes, esta doctrina tiene por objeto atemorizar al pueblo con la posibilidad del castigo “en la otra vida” y consolarle al mismo tiempo con la felicidad suprema a cambio de una existencia paciente y sumisa “en esta vida.”
Si hacemos una comparación de quien se va al más allá o quien se va al más acá, o en todo caso quienes gozaran del cielo y quienes se verán castigados enviándoles al infierno, R. Ensersoll, manifestaba “¿A quién frena la doctrina del infierno? ¿Al grande, al rico, al fuerte? ¡No! Al pobre, al débil, al despreciable. ¿Habéis oído alguna vez que haya ido al infierno alguna persona fallecida en Nueva York y que valiera un millón de dólares, o alguien, cuyos ingresos anuales fueran de 25.000 dólares?¿Lo habéis oído?...Nunca” Los señores, al hablar de sus activos, dicen: “El infierno no es para mí, sino para los pobres. Yo tengo todo lo que quiero, por eso, dejad el infierno al pobre.” Sujov (1968:89)
Cabe señalar, que por su elevado nivel de desarrollo de la ciencia y la tecnología, se hace imposible la idea de múltiples dioses de carácter antropomorfo. La religión en el capitalismo adquiere un carácter abstracto, representa a Dios como una fuerza sobrenatural. “Sería estrechez burguesa olvidar que la opresión religiosa sobre el género humano no es más que producto y reflejo de la opresión económica en el seno de la sociedad. No hay libros ni prédicas capaces de ilustrar al proletariado si no le ilustra su propia lucha contra las tenebrosas fuerzas del capitalismo.” Lenin (1973:9)
En las condiciones propias de la sociedad capitalista, nunca será posible superar el fenómeno religioso, ya que la explotación capitalista y las relaciones de producción vuelven a crear de nuevo la ideología religiosa. Por eso, Lenin (1973:21) afirmaba que “hay que saber luchar contra la religión y para ello es necesario explicar desde el punto de vista materialista los orígenes de la fe y de la religión entre las masas. La lucha contra la religión no puede limitarse ni reducirse a la prédica ideológica abstracta; hay vincular esta lucha a la actividad práctica concreta del movimiento de clases, que tiende a eliminar las raíces sociales de la religión.”
En el capitalismo la religión y la Iglesia se constituyen en más sólidas y su fuerza es más seria, dado que en las naciones burguesas muestran la riqueza de la iglesia. Por ejemplo, tenemos a la Iglesia Católica, “Aparte de los ingresos que percibe de los creyentes en forma de contribuciones y donativos, obtiene enormes beneficios de sus bienes raíces, y de las fábricas, plantas industriales y bancos que posee. En Italia le pertenece cerca de 50.000 hectáreas de tierra aptas para el cultivo (sin contar sus posesiones en bosques y pastos. En España 6.000.000, es decir, 12 veces más. En estos países, aproximadamente el 20 por cien de la tierra cultivada pertenece a la Iglesia. En Estados Unidos sus propiedades abarcan una superficie superior a 1.100.000 Ha. Sus posesiones en América Latina son enormes. En Colombia alcanzan cerca de 100.000 Ha, en Ecuador 20.000 Ha, en Paraguay 9.000, en Perú 70.000, en Uruguay 50.000, en Brasil más de 1.000.000, en Bolivia 100.00. A 350.000 Ha, ascienden sus bienes raíces en Alemania Occidental.” Sujov (1968:93)
No solo la Iglesia goza de esta riqueza (hasta 1968) como un ente terrateniente, sino “…también – recalcaba Sujov (1968: 93) – es de los mayores capitalistas y un potentísimos magnate financiero. Las acciones que posee actualmente el Vaticano se valora en la cifra de 12 mil millones de dólares.117
También señala, la riqueza de la Iglesia católica y del Vaticano, es sumamente grandioso. Chick (1984:70-73) puntualiza, que “El Vaticano tiene grandes inversiones con los Rothschils de Inglaterra (Gran Bretaña), Francia y América, con los Bancos Hambros, con la Crédito Suisse en Londres y Zuric. En los Estados Unidos tienen grandes inversiones con el Morgan Bank, el Cahse-Manhattan Bank, el First Nacional Bank de Nueva York, la Compañía Bankers Trust, y otras. El Vaticano tiene billones de de acciones en las más poderosas corporaciones internacionales tales como Gula Oil, Shell, General Motors, Berhlehem Steel (Acero), General Electric, Internacional Business machines (IBM), T.W.A.m etc. En un cálculo conservador, esto suma a más de 500 millones de dólares solamente en los Estados Unidos.
En un estado de cuenta publicado en conexión con el prospecto de una fianza, la Archidiócesis de Boston declaró su activo de seiscientos treinta y cinco millones ($635,891,004), lo que es 9.9 veces el valor de sus obligaciones. Esto deja un valor neto de quinientos sesenta y un millones ($571 704 953). No es realmente difícil descubrir la asombrosa riqueza de la iglesia, una vez que agregamos la de veintiocho arquidiócesis y 122 diócesis de los Estados Unidos, algunas de las cuales son mucho más acaudaladas que la de Boston…El Wall Street Journal dijo que los tratos financieros del vaticano, solo en los Estados Unidos, eran tan grandes que muchas veces vendió o compró oro en lotes de un millón o más de dólares, al mismo tiempo.
El tesoro de oro sólido del Vaticano, ha sido estimado por la Revista Mundial de las Naciones Unidas en un monto de varios billones de dólares. Una gran cantidad está almacenada en lingotes de oro, en los Bancos de la Reserva Federal de los Estados Unidos, mientras que bancos de Inglaterra t Suecia tienen el resto…Cuando a eso se agregan los bienes raíces, propiedades, bonos y acciones en el extranjero, entonces la bamboleante acumulación de fortuna de la Iglesia Católica se convierte en tan formidable como para retar a cualquier taza nacional del impuesto.”
En la actualidad bajo el capitalismo, la religión se halla ligada muy estrechamente a la moral burguesa, que tiene por misión consolidar el régimen capitalista. Bajo este Estado, si la personificación de las fuerzas de la naturaleza ya no es importante la religión, pues “…la moral de la clase dominante adquiere un carácter más diáfano. El hecho de que la ideología religiosa se halla imbuida de normas morales o reconocen universalmente la sociología burguesa y la historia de la religión (es verdad, que dicha moral no la interpreta como burguesa, sino perteneciente a toda la humanidad).” Sujov (1968: 94)
Sin embargo, existen defensores burgueses de apoyo interrelacionado entre la religión y la moral. Sujov (1968:94), cita al ideólogo burgués V. C. Arland: “El hombre necesita insistentemente la rígida dirección espiritual de una elevada doctrina moral capaz de despertar en él la bondad, de forma que aprenda a vivir según las leyes que nos han sido ofrecidas a este mundo como  un don del más allá…, las eternas leyes divinas.”
En el feudalismo y el capitalismo tienen en común la esclavización espiritual a las masas, pero en el último adquiere mayos importancia, “…mediante diferentes “doctrinas” políticas, éticas, filosóficos, etcétera.” Sujov (1968:94)
Luego las relaciones sociales son relaciones capitalistas de dominio y explotación y que son fuente social de la ideología religiosa. Y, estas relaciones sociales determinan rasgos de la religión que Sujov (1968) presenta:
1)  La religión continúan jugando un gran papel en la vida de la sociedad…
2)  Las religiones de la sociedad feudal (cristianismo, budismo, islamismo, etc.), continúan siéndolo de la sociedad capitalista.
3)  Como anteriormente, la religión predica la necesidad de la existencia de las clases y de la explotación del hombre por el hombre, así como la humildad y a la resignación del pueblo hacia las clases dominantes.
4)  La personificación de las fuerzas de la naturaleza ocupa un lugar insignificante lugar en las religiones de la sociedad capitalista desarrollada, siendo la encarnación de las fuerzas sociales la que predominan casi por completo.
5)  La doctrina del mundo de ultratumba, del castigo moral, del infierno y del cielo, continúa ocupando un importante lugar en la religión. Esta se vincula aún más estrechamente a la moral de la clase gobernante.
6)  La religión conserva su carácter supranacional.
7)  El monoteísmo continúa siendo la forma típica de la sociedad capitalista.
Cabe señalar, que ésta última característica no es un monoteísmo puro. Es decir, es más bien un politeísmo, que más arriba se fundamentó.
Es menester citar las expresiones de Lenin, respecto el papel que hace la religión en una sociedad capitalista y su liberación de ella en las masas trabajadoras, a través de la lucha de clases. Lenin (1973:18-19) hablaba que “El marxismo considera siempre que todas las religiones e iglesias modernas, todas y cada una de las organizaciones religiosas, son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera”, continuaba más adelante que “…sólo la lucha de clase de las masas obreras al atraer ampliamente a las vastas capas proletarias a una actividad práctica social consciente y revolucionaria, será capaz de librar de verdad a las masas oprimidas del yugo de la religión, en tanto que declarar como misión política del Partido obrero la guerra a la religión es un frase anarquista.”

El genio Marx (1973:92-93) en El Capital, llegaba a la conclusión que “…el reflejo religioso del mundo real sólo podrá desaparecer cuando las condiciones del trabajo y de la vida práctica presentan al hombre relaciones transparentes y racionales con sus semejantes y con la naturaleza.” Una vez que las condiciones materiales y el trabajo se encuentren en beneficio a las múltiples necesidades del hombre trabajador, desaparecerá la nube mística. Pero lograr ésta ansiosa meta, será producto de una larga y dolorosa lucha entre las clases explotadoras y explotadas.

     Referencias bibliográficas
De Gortari, E. (1968). 7 Ensayos Filosóficos Sobre la Ciencia Moderna. Edit. Grijalbo. México.
Engels, F. (1968). Anti-Dühring. Edit. Grijabo. Segunda Edición. México.
Lenin, V. (1973). Acerca de la Religión. Edit. Progreso. Moscú.
Lucien, H. (1957). Raíces de la Religión. Edit. Claridad. Buenos Aires – Argentina.
Marx, C. (1973). El Capital. Edit. Cartago SRL. Buenos Aires – Argentina.
Rosental, I. (2005) Diccionario Filosófico. Edición Huascarán. Lima – Perú.
Sujov, A. D. (1968). Las Raíces de la Religión. Edit. Grijalbo. S. A. México.

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