Nacen
nuevas clases contrarias principales: La burguesía y el proletariado. La
primera pertenece a la clase opresora capitalista, la segunda, la clase
oprimida, explotada. Pero estas clases no surgieron de la noche a la mañana,
sino fue creciendo ya como germen en el estado feudal.
Los
medios de producción pertenecen al capitalista. Sin embargo, como éstos medios
no pertenecen al obrero, éste se ve obligado a vender su fuerza de trabajo. Es
decir, la sociedad burguesa, al igual que las demás sociedades antagónicas que
la precedieron, se basa en la explotación del hombre por el hombre, en la
propiedad privada, en la opresión de clase, en la miseria de las amplias masas
trabajadoras. En la sociedad burguesa, también existen clase secundarias, tales
como: los campesinos y artesanos, que “en el transcurso del desarrollo del
capitalismo, éstas clases se van desintegrando, con lo cual pasan a engrosar
las clases fundamentales de la sociedad capitalista: la clase capitalista y la
clase obrera. Por otra parte, dentro del capitalismo la ciudad explota al
campo.” Sujov (1968:84)
El
carácter de la explotación burguesa exige medidas de coerción en influencia
ideológica. El estado burgués es una máquina, un instrumento encargada de
sofocar la resistencia popular, que a través del derecho cumple la misión de
legislar normas antiobreras, contra las masas trabajadoras. Este derecho es la
voluntad de la clase dominante convertida en ley. “Pero como los procedimientos coercitivos
resultan insuficientes para mantener el poder en manos de la burguesía, -
fundamentaba Sujov (1968:85) - son necesarias también las medidas de carácter
ideológico; una de las cuales es la difusión de la religión, cuyo objetivo en
las condiciones capitalistas es consolidar el orden de las cosas existentes.”
“En
los países capitalistas contemporáneos, estas raíces son, principalmente
sociales. La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la
opresión social de las masas trabajadoras sufrimientos y martirios mil veces
más horrorosos y salvajes que cualquier acontecimiento extraordinario, como las
guerras, los terremotos, etc. “el miedo creó a los dioses”. El miedo a la
fuerza ciega del capital –ciega porque no puede ser prevista por las masas del
pueblo-, que a cada paso amenaza con aportar y aporta
al proletario o al pequeño propietario la perdición, la ruina “inesperada”,
“repentina, “casual”, convirtiéndolo en mendigo, en indigente,
arrojándole a la prostitución, acarreándole a la muerte por hambre: de ahí la raíz
de la religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes que
nada, y más que nada, sino quiere quedarse de aprendiz de materialista. Ningún
folleto educativo será capaz de desarraigar entre las masas aplastadas por los
trabajos forzados del régimen capitalista, y que dependen de las fuerzas ciegas
y destructivas del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan a luchar
unidas y organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la
religión, contra el dominio del capital en todas sus formas”, se encuentra en
Acerca de la Religión; Lenin (1973:21-22)
En
la sociedad capitalista se desarrolla enormemente las fuerzas productivas, con
respecto a los demás regímenes anteriores. La ciencia que se desarrolla con
gran magnitud es la Ciencias Naturales ,
pero queda relegada las Ciencias Sociales. Con el enorme avance de las fuerzas
productivas en esta sociedad clasista, superó la opresión que ejercían las
fuerzas de la naturaleza sobre el hombre. Esta fuerza pierde su importancia de
imponer el fenómeno religioso en la conciencia de los hombres, dado que la
ciencia y la técnica se encuentran en su gran apogeo, para explicar
científicamente las cosas que ocurren en la naturaleza. Al respecto De Gortari
(1968: 16), expresaba que “Desde sus comienzos, la ciencia moderna mostró con
claridad dos características muy importantes: su independencia de la teología y
el contenido revolucionario de su actividad. Nacida directamente de las mismas
necesidades sociales que hicieron surgir la producción mercantil en gran
escala, la manufactura y la fábrica mecanizada, la ciencia se constituyó en uno
de los factores que dieron mayor impulso a ese desarrollo. Y a la vez que
coadyuvó a la transformación de las condiciones de la existencia humana, la ciencia
moderna produjo un cambio profundo en
las maneras de pensar y, con ello, redobló su vigor como fuerza revolucionaria
de la sociedad, en el dominio económico, en el campo de la política y en el
ámbito cultural.”
Según
la concepción de muchos representantes de la Iglesia, llegaban a la conclusión
que las clases sociales siempre existió y existirán por siempre, siempre hubo
hombres ricos y pobres, explotadores y explotados. Y, que por lo tanto nuestra
sociedad estará por siempre dividida en clase sociales antagónicas. Estas
patrañas se encuentran en 1891, donde el papa León XIII, citada por Sujov
(1968: 85), escribía que: “era imposible suprimir en el mundo la desigualdad
social.”, y asimismo “La historia de todos los tiempos nos enseña – escribía en
noviembre de 1939 Pio XII – que siempre hubo pobres y ricos y siempre los
habrá; esa es la conclusión a que nos conducen los rasgos invariables de la
naturaleza humana.” Sujov (1968:85-86)
Es
a través de la opresión económica de las masas trabajadoras, se engendra la
opresión política, el embrutecimiento, la religión y humillación de estas
clases. Par liberarse de ello, es importante luchar por su emancipación,
suprimiendo y tomando por asalto la fortaleza del capitalismo. Por ello, “La
opresión económica de los obreros suscita y engendra inevitablemente todo
género de opresión política, de humillación social, de embrutecimiento y
embotamiento de la vida espiritual y moral de las masas. Los obreros pueden
conseguir una mayor o menor libertad política para luchar por su emancipación
económica, pero ninguna libertad les emancipará de la miseria, el paro forzoso
y la opresión mientras no sea derrocado el poder del capital. La religión es
unos de los tipos de opresión espiritual que cae en todas partes sobre las masas
populares, aplastadas por el trabajo eterno para otros, por la pobreza y la
soledad”. Lenin (1973:5)
Tanto
en el feudalismo como en el capitalismo, la clase trabajadora no fue
considerada como un objeto o cosa, fue considerado como hombre, y como tal era posible
la propaganda religiosa por parte de la clase explotadora. Producto de ello la
clase oprimida adoptaba una ideología religiosa dentro de una sociedad basada
en la explotación del hombre por el hombre, donde el explotador vive del
trabajo ajeno. En ese sentido, Lenin (1973:5-6), decía que “La religión es el
opio del pueblo. La religión es una
especie de aguardiente espiritual de mala calidad, en el que los esclavos del
capital ahogan su figura humana, hunden sus reivindicaciones de un vida digna
del hombre.”
La
ideología religiosa cumple una función semejante en la sociedad feudal y
burgués. En el feudalismo se produjo una revolución religiosa, lo cual originó
a la creación de las religiones mundiales. Estas religiones que alcanzaron gran
difusión y propaganda bajo el feudalismo continúan existiendo en la sociedad
capitalista, pero con algunas modificaciones y con apariencias de nuevas
variantes.
La
existencia larga del cristianismo, muchos historiadores de la religión
burguesa, justifican la gran labor y grandes cualidades que tuvieron. Al
respecto Sujov (1968:87), se encuentra la siguiente cita: “Procedente de la
profecías hebreas – escribe S. Reinach – el cristianismo era superior por su
sencillez y pureza: fueron precisamente estas cualidades las que asignaron su
triunfo y permitieron su existencia hasta nuestros días.”, y también cita a A.
Menzies, quien señala que “El que
promulgó la religión cristiana es digno de verdadera adoración. La doctrina no
desaparecerá jamás.” Sujov (1968:87), y por último hace mención: “Sus numerosas
ventajas – dice F. Brentano refiriéndose al cristianismo, citado por Sujov
(1968:87-88) – están tan patentes, que se podría afirmar sin más, la comparable
superioridad de esta religión si no supiera que el apasionamiento en la
habilidad puede cegarle a uno ante lo más fidedismo y extraordinario.”
Recordemos
que el cristianismo fue en un tiempo la religión típica de la sociedad
feudalista. Pero ya en la sociedad burguesa, el cristianismo se convierte
fundamentalmente en la religión típica. Y, Marx (1973:92) escribía en El
Capital, que la forma de religión más adecuada se “…encuentra en el
cristianismo, con su culto del hombre abstracto, sobre todo en su moralidad
burguesa, bajo la forma del protestantismo, deísmo, etc., el más conveniente
complemento religioso.”
Entonces,
el cristianismo sigue siendo en manos de la clase dominante, el instrumento
ideológico, cuya misión es aplastar, oprimir a las masas trabajadoras. Una de
la características del cristianismo –
continua Marx (1973:92) – es también dar “…extraordinaria importancia la
doctrina del otro mundo, de los castigos en el más allá, del infierno y del
paraíso. Al igual que antes, esta doctrina tiene por objeto atemorizar al
pueblo con la posibilidad del castigo “en la otra vida” y consolarle al mismo
tiempo con la felicidad suprema a cambio de una existencia paciente y sumisa
“en esta vida.”
Si
hacemos una comparación de quien se va al más allá o quien se va al más acá, o
en todo caso quienes gozaran del cielo y quienes se verán castigados
enviándoles al infierno, R. Ensersoll, manifestaba “¿A quién frena la doctrina
del infierno? ¿Al grande, al rico, al fuerte? ¡No! Al pobre, al débil, al
despreciable. ¿Habéis oído alguna vez que haya ido al infierno alguna persona
fallecida en Nueva York y que valiera un millón de dólares, o alguien, cuyos
ingresos anuales fueran de 25.000 dólares?¿Lo habéis oído?...Nunca” Los
señores, al hablar de sus activos, dicen: “El infierno no es para mí, sino para
los pobres. Yo tengo todo lo que quiero, por eso, dejad el infierno al pobre.”
Sujov (1968:89)
Cabe
señalar, que por su elevado nivel de desarrollo de la ciencia y la tecnología,
se hace imposible la idea de múltiples dioses de carácter antropomorfo. La
religión en el capitalismo adquiere un carácter abstracto, representa a Dios
como una fuerza sobrenatural. “Sería estrechez burguesa olvidar que la opresión
religiosa sobre el género humano no es más que producto y reflejo de la
opresión económica en el seno de la sociedad. No hay libros ni prédicas capaces
de ilustrar al proletariado si no le ilustra su propia lucha contra las
tenebrosas fuerzas del capitalismo.” Lenin (1973:9)
En
las condiciones propias de la sociedad capitalista, nunca será posible superar
el fenómeno religioso, ya que la explotación capitalista y las relaciones de
producción vuelven a crear de nuevo la ideología religiosa. Por eso, Lenin
(1973:21) afirmaba que “hay que saber luchar contra la religión y para ello es
necesario explicar desde el punto de vista materialista los orígenes de la fe y
de la religión entre las masas. La lucha contra la religión no puede limitarse
ni reducirse a la prédica ideológica abstracta; hay vincular esta lucha a la
actividad práctica concreta del movimiento de clases, que tiende a eliminar las
raíces sociales de la religión.”
En
el capitalismo la religión y la Iglesia se constituyen en más sólidas y su
fuerza es más seria, dado que en las naciones burguesas muestran la riqueza de
la iglesia. Por ejemplo, tenemos a
No
solo la Iglesia goza de esta riqueza (hasta 1968) como un ente terrateniente,
sino “…también – recalcaba Sujov (1968: 93) – es de los mayores capitalistas y
un potentísimos magnate financiero. Las acciones que posee actualmente el
Vaticano se valora en la cifra de 12 mil millones de dólares.117”
También
señala, la riqueza de la Iglesia católica y del Vaticano, es sumamente
grandioso. Chick (1984:70-73) puntualiza, que “El Vaticano tiene grandes
inversiones con los Rothschils de Inglaterra (Gran Bretaña), Francia y América,
con los Bancos Hambros, con la Crédito Suisse en Londres y Zuric. En los
Estados Unidos tienen grandes inversiones con el Morgan Bank, el
Cahse-Manhattan Bank, el First Nacional Bank de Nueva York, la Compañía Bankers
Trust, y otras. El Vaticano tiene billones de de acciones en las más poderosas
corporaciones internacionales tales como Gula Oil, Shell, General Motors,
Berhlehem Steel (Acero), General Electric, Internacional Business machines
(IBM), T.W.A.m etc. En un cálculo conservador, esto suma a más de 500 millones
de dólares solamente en los Estados Unidos.
En
un estado de cuenta publicado en conexión con el prospecto de una fianza, la
Archidiócesis de Boston declaró su activo de seiscientos treinta y cinco
millones ($635,891,004), lo que es 9.9 veces el valor de sus obligaciones. Esto
deja un valor neto de quinientos sesenta y un millones ($571 704 953). No es
realmente difícil descubrir la asombrosa riqueza de la iglesia, una vez que
agregamos la de veintiocho arquidiócesis y 122 diócesis de los Estados Unidos,
algunas de las cuales son mucho más acaudaladas que la de Boston…El Wall Street Journal dijo que los
tratos financieros del vaticano, solo en los Estados Unidos, eran tan grandes
que muchas veces vendió o compró oro en lotes de un millón o más de dólares, al
mismo tiempo.
El
tesoro de oro sólido del Vaticano, ha sido estimado por la Revista Mundial de
las Naciones Unidas en un monto de varios billones de dólares. Una gran
cantidad está almacenada en lingotes de oro, en los Bancos de la Reserva
Federal de los Estados Unidos, mientras que bancos de Inglaterra t Suecia
tienen el resto…Cuando a eso se agregan los bienes raíces, propiedades, bonos y
acciones en el extranjero, entonces la bamboleante acumulación de fortuna de la
Iglesia Católica se convierte en tan formidable como para retar a cualquier
taza nacional del impuesto.”
En
la actualidad bajo el capitalismo, la religión se halla ligada muy
estrechamente a la moral burguesa, que tiene por misión consolidar el régimen
capitalista. Bajo este Estado, si la personificación de las fuerzas de la
naturaleza ya no es importante la religión, pues “…la moral de la clase
dominante adquiere un carácter más diáfano. El hecho de que la ideología
religiosa se halla imbuida de normas morales o reconocen universalmente la
sociología burguesa y la historia de la religión (es verdad, que dicha moral no
la interpreta como burguesa, sino perteneciente a toda la humanidad).” Sujov
(1968: 94)
Sin
embargo, existen defensores burgueses de apoyo interrelacionado entre la
religión y la moral. Sujov (1968:94), cita al ideólogo burgués V. C. Arland:
“El hombre necesita insistentemente la rígida dirección espiritual de una
elevada doctrina moral capaz de despertar en él la bondad, de forma que aprenda
a vivir según las leyes que nos han sido ofrecidas a este mundo como un don del más allá…, las eternas leyes
divinas.”
En
el feudalismo y el capitalismo tienen en común la esclavización espiritual a
las masas, pero en el último adquiere mayos importancia, “…mediante diferentes
“doctrinas” políticas, éticas, filosóficos, etcétera.” Sujov (1968:94)
Luego
las relaciones sociales son relaciones capitalistas de dominio y explotación y
que son fuente social de la ideología religiosa. Y, estas relaciones sociales
determinan rasgos de la religión que Sujov (1968) presenta:
1) La religión continúan jugando
un gran papel en la vida de la sociedad…
2) Las religiones de la sociedad
feudal (cristianismo, budismo, islamismo, etc.), continúan siéndolo de la
sociedad capitalista.
3) Como anteriormente, la
religión predica la necesidad de la existencia de las clases y de la
explotación del hombre por el hombre, así como la humildad y a la resignación
del pueblo hacia las clases dominantes.
4) La personificación de las
fuerzas de la naturaleza ocupa un lugar insignificante lugar en las religiones
de la sociedad capitalista desarrollada, siendo la encarnación de las fuerzas
sociales la que predominan casi por completo.
5) La doctrina del mundo de
ultratumba, del castigo moral, del infierno y del cielo, continúa ocupando un
importante lugar en la religión. Esta se vincula aún más estrechamente a la
moral de la clase gobernante.
6) La religión conserva su
carácter supranacional.
7) El monoteísmo continúa siendo
la forma típica de la sociedad capitalista.
Cabe
señalar, que ésta última característica no es un monoteísmo puro. Es decir, es
más bien un politeísmo, que más arriba se fundamentó.
Es
menester citar las expresiones de Lenin, respecto el papel que hace la religión
en una sociedad capitalista y su liberación de ella en las masas trabajadoras,
a través de la lucha de clases. Lenin (1973:18-19) hablaba que “El marxismo
considera siempre que todas las religiones e iglesias modernas, todas y cada
una de las organizaciones religiosas, son órganos de la reacción burguesa
llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera”,
continuaba más adelante que “…sólo la lucha de clase de las masas obreras al
atraer ampliamente a las vastas capas proletarias a una actividad práctica
social consciente y revolucionaria, será capaz de librar de verdad a las masas
oprimidas del yugo de la religión, en tanto que declarar como misión política
del Partido obrero la guerra a la religión es un frase anarquista.”
El
genio Marx (1973:92-93) en El Capital, llegaba a la conclusión que “…el reflejo
religioso del mundo real sólo podrá desaparecer cuando las condiciones del
trabajo y de la vida práctica presentan al hombre relaciones transparentes y racionales
con sus semejantes y con la naturaleza.” Una vez que las condiciones materiales
y el trabajo se encuentren en beneficio a las múltiples necesidades del hombre
trabajador, desaparecerá la nube mística. Pero lograr ésta ansiosa meta, será
producto de una larga y dolorosa lucha entre las clases explotadoras y
explotadas.
Referencias bibliográficas
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Gortari, E. (1968). 7 Ensayos Filosóficos Sobre la Ciencia Moderna. Edit.
Grijalbo. México.
Engels, F. (1968). Anti-Dühring. Edit. Grijabo. Segunda Edición. México.
Lenin,
V. (1973). Acerca de la Religión. Edit. Progreso. Moscú.
Lucien, H. (1957). Raíces de la
Religión. Edit. Claridad. Buenos Aires – Argentina.
Marx, C. (1973). El Capital. Edit.
Cartago SRL. Buenos Aires – Argentina.
Rosental, I. (2005) Diccionario
Filosófico. Edición Huascarán. Lima – Perú.
Sujov,
A. D. (1968). Las Raíces de la Religión. Edit. Grijalbo. S. A. México.
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